Los objetos más robados de los hoteles

Según revela un reciente estudio, el 69% de los británicos han robado alguna vez bienes de los hoteles donde se alojan. A la espera de que alguien se anime con una encuesta global, son los datos más fiables que manejamos sobre hurtos de este tipo. El top diez, que guarda más de una sorpresa, ha sido realizado por la página My Voucher Codes, especializada en turismo de bajo coste. Pasen y rían.

La Biblia
El ocho por ciento de los encuestados admite haber robado Las Sagradas Escrituras en algún establecimiento donde han pasado las vacaciones. Por supuesto, se trata de una irónica y flagrante violación del octavo mandamiento. Cuentas tendrán que rendir ante el Señor.

Libros
El quince por ciento reconoce haber “sustraído” un libro a las bibliotecas del hotel. Una forma de que no se hagan más ricos superventas habituales como Jilly Cooper, James Patterson, Jeffrey Archer o Dan Brown. ¿Placeres culpables?

Tetera
Casi el veinte por ciento admite haber “tomado prestada” una tetera. Sin duda, tiene que ver con el carácter nacional. Para el resto de los europeos es bastante más sencillo sobrevivir sin la infusión y el plumcake de las cinco de la tarde.

Cortinas
El 27 por ciento afirma haber sustraído cortinas de la habitación alguna vez en su vida. Los autores del estudio no encuentran explicación alguna a este comportamiento. Por aquí también nos cuesta. ¿Se os ocurre a vosotros?

Cuadros
Si hay algo que irrita a la mayoría de los clientes es el horrible gusto artístico de los decoradores de hoteles. Buscan satisfacer a todo el mundo y al final no dejan contento a casi nadie. Bueno, en realidad les apoyan el 33% de viajeros ingleses, que reconocen haber birlado alguna vez un cuadro o escultura.

Marcos
Los hay más exquisitos, los que desprecian un paisaje pero saben apreciar el marco hasta el punto de llevárselo escondido a casa. El 36% de los encuestados lo ha hecho alguna vez.

Cubertería

Nada menos que el 45% de los ingleses se han apropiado alguna vez de tenedores, cuchillos y/o cucharas de hoteles. ¿Tendrá que ver con sus legendaria afición a los picnics? No podemos descartarlo.

Comida
Más de la mitad de los viajeros que participaban en el estudio sustrajeron comida o bebida del hotel sin pagar por ello. El gesto más clásico es saquear el bufé de desayuno para ahorrarte unos eurillos a mediodía.

Pilas y bombillas
Aquí llegamos al 57%. Dicho de otra manera: lo raro es no haber caído. ¿Qué limpiadora va a notar inmediatamente que falta una bombilla? ¿Cuánto tardará el siguiente cliente en darse cuenta de que faltan las pilas del mando a distancia?

Toallas
Sin duda, la estrella del delito hotelero. Aquí alcanzamos la mítica cuota del 68% de clientes que se las han llevado alguna vez. Rapiñar el material de aseo era tan frecuente que los directores decidieron regalarlo. ¿Pasara lo mismo con las toallas?